Hablar de la muerte con un niño siempre es duro, aunque será mas o menos difícil en función del grado de madurez del niño y del tipo de parentesco que hubiera con la persona fallecida. Lógicamente cuanto menor es el niño, menos difícil es, porque no son aún conscientes de la irreversabilidad de la muerte.

Hace dos días vivimos el fallecimiento de una tia muy querida en la familia. Mi hijo, que ahora tiene 7 años, sabe perfectamente lo que es la muerte. Que el alma se va al cielo con Dios, y el cuerpo se queda en la tierra.

Es mi opinión personal, basada en lo vivido. Creo sinceramente que las personas creyentes, me da igual en que, afrontan mejor las dificultades de la vida, y encajan mejor tanto la muerte de los demás como la muerte propia.

Mis creencías son un tanto especiales. Podría decir que comparto con los teosofistas el pensamiento de que todas las religiones comparten la misma esencia una vez son despojadas de todas las vestiduras, es decir, arreglos para ajustarse a la política, intereses políticos, sociedad y comportamiento de una epoca, pero que todas en el fondo comparten lo mismo. EL mismo Dios o Divinidad es para todos y procede de lo mismo. Como mi concepto de Dios o Divinidad es muy abstracto y difícil de hacer entender para un niño, y como considero conveniente explicarle que hay algo más, he creido conveniente explicarle esto con la vestidura de la religión católica. De mayor ya decidirá el si quiere profundizar más, si se queda con la historia que la iglesia católica presenta o si bien no se cree nada y prefiere pasar del tema.

Con lo cual le hemos explicado que hay un cielo al que van las personas que se mueren. El alma se va al cielo, y desde ahí el alma de la tieta nos puede ver, igual que Dios, y está contenta y ya no tiene dolor, así que la muerte ha sido algo positivo para ella tras un largo y doloroso cáncer. Esta explicación le ha parecido bien al niño que se ha quedado tranquilo sin la ansiedad que le hubiera producido si le hubieramos dicho que la tieta se ha muerto, y se acabó, o la tieta se a muerto y ahora le queda un camino demasiado complicado para explicarle a un niño.

Además los niños no son tontos y cuando les hablas de la muerte de un familiar cercano, también piensan que un día tu como padre o madre también morirás, ya que así nos ha pasado, y les tranquiliza enormemente saber que aunque un día nos vayamos, seguiremos estando ahí.

Así que la historia que le hemos contado es que la tieta está en el cielo, con otros familiares y perritos que se fueron, que nos ve, que está contenta con Dios y sin dolor. Y le hicimos la analogía del cuerpo y la casa.

El cuerpo es como una casita, a veces se rompe y se arregla, otras veces es tan vieja que no se puede arreglar, así que es mejor mudarse. E irse al cielo. O mudarse e irse a otra casita para los que barajen la reencarnación entre sus creencias. Pero como el asunto era tranquilizar al niño y explicarle la muerte de una forma comprensible para el y que no le crease miedos ni angustias, lo de la casita y el cielo nos ha parecido bien, y ha funcionado.

Espero que esto ayude a quien aquí pueda llegar buscando información sobre como hablar de la muerte con un niño